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Presentan dificultades
luego en la vida
Los adolescentes quienes sufren de un episodio
de depresión mayor son más propensos a tener
problemas de adaptación en la adultez temprana.
Menos satisfacción con sus vidas, una red social
más pequeña, y relaciones más
pobres con la familia son algunas de las formas en
que este grupo difiere de quienes no sufrían
de depresión en la adolescencia, de acuerdo
con un estudio del Instituto de Investigación
de Oregon, un centro de investigación de problemas
del comportamiento en Eugene.
Los resultados del estudio
aparecen en la edición
de Journal of Abnormal Psychology. "Este es el
estudio más extenso realizado a la fecha",
indicó Paul Rohde, uno de los autores del estudio,
y es significativo porque es el primero de su clase
en incluir controles "para un número de
factores que podría indicar problemas de funcionamiento,
como la demografía, o estar deprimidos al momento
de evaluar los jóvenes adultos".
Los autores enfatizan en el estudio y no pueden probar
definitivamente la relación causal entre la
depresión del adolescente y las destrezas de
afrontamiento relativamente pobres. Sin embargo, escribieron
que "el patrón de hallazgos es consistente
con la posibilidad de que algunos o todos estos efectos
están relacionados con la depresión experimentada
durante la infancia y la adolescencia".
Para el estudio, los investigadores entrevistaron
1,709 estudiantes de nueve escuelas superiores en Oregon
cuyas edades fluctuaban entre los 18 y 19 años
para evaluar su estado mental, y luego hicieron entrevistas
de seguimiento con 917 de ellos cuando tuvieron 24
años para ver cómo los había afectado
los trastornos depresivos mayores (MDD, por sus siglas
en inglés) a medida que envejecían.
De los 917, los investigadores investigaron aquellos
quienes tuvieron trastornos mentales más serios
como la psicosis, o quienes estaban actualmente deprimidos,
quedando 851 en la muestra. De esos, 324 no habían
sufrido trastornos mentales en la adolescencia, 144
habían tenido MDD, 175 habían tenido
MDD además de otros trastornos mentales, y 208
habían tenido otros trastornos mentales a parte
de MDD, indicó Rohde.
Al conducir extensas entrevistas telefónicas
con los participantes así como al tener controles
para los factores de estilos de vida y otros indicadores
de salud mental, los investigadores pudieron identificar
problemas que parecieron asociarse específicamente
con el MDD adolescente en lugar de trastornos que no
tenían que ver con estados de ánimo,
como ansiedad, trastorno de déficit de atención
e hiperactividad (TDAH), o trastornos alimentarios.
Estos incluyen una menor satisfacción con la
vida, funcionamiento más pobre, relaciones más
pobres con la familia, redes sociales más pequeñas,
y mayor uso de tratamiento mental. En contraste, se
encontró que cinco medidas que se habían
asociado inicialmente con MDD no se vieron afectadas
por el trastorno mucho más que los otros problemas
emocionales. Estas categorías fueron años
de educación, desempleo reciente, salud física,
estatus paternal, y fumar.
En general, 62.3 por ciento de los jóvenes
quienes habían tenido un MDD durante su adolescencia
tuvieron otro episodio de MDD a comienzo de sus 20,
en comparación con 42.3 por ciento del resto
de los participantes del estudio – jóvenes
sin historial de trastornos mentales y aquellos con
trastornos mentales a parte de la MDD.
El psiquiatra de la Universidad de Vermont David Fassler
dice que es útil identificar exactamente qué problemas
son específicos en el MDD.
"
Sabemos que los niños que tienen problemas psiquiátricos
tienen dificultades a medida que envejecen, pero este
estudio trata de definir las dificultades relacionadas
con MDD", indicó. "Esto ofrece valor
potencial en términos de tratamiento y prevención".
"El asunto real es, si los niños se identifican
a tiempo y si reciben tratamiento apropiado, ¿podemos
reducir el riesgo de futuras dificultades?", indicó.
Fuentes: Paul Rohde, Ph.D., científico de investigación
titular, Instituto de Investigación de Oregon,
Eugene; David Fassler, M.D., profesor asociado clínico,
departamento de psiquiatría, Universidad de
Vermont, Burlington; agosto 2003,
Journal of Abnormal Psychology
Por Janice Billingsley Reportera de HealthDay en http://salud.consalud.com
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