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Las mujeres son el grupo más expuesto
a la depresión. Según los especialistas, a
los factores hormonales se suman exigencias de tipo social
que muchas veces resultan ser una carga muy difícil
de llevar.
A las siete de la mañana suena el despertador.
Comienza el día: despertar a los niños, preocuparse
de que se tomen todo el desayuno, que lleven un almuerzo
nutritivo, ir a dejarlos al colegio. Coordinar las labores
de la casa y luego partir al trabajo. Seis de la tarde. Luego
de una jornada [casi siempre agotadora] de vuelta en la casa.
Pablo de nueve años no entiende cómo hacer
la tarea de geometría, Valentina de 14 peleó con
el pololo y quiere un consejo. El viernes hay reunión
de curso. La “nana” ese día simplemente
no llegó y el marido tiene a su jefe invitado a cenar.
La mujer de la casa deberá preocuparse, literalmente,
de todo...
Con o sin nana la historia es más o menos
parecida en muchos hogares del mundo, a veces aumenta el
número de hijos y el marido está o no presente
en las “labores hogareñas”, pero lo cierto
es que culturalmente éstas han estado a cargo de la
mujer.
Y es que hoy en día a las responsabilidades
del cuidado de niños se suma el mantenimiento del
hogar y un empleo. Tarea nada fácil que ha llevado
a la mujer a experimentar una fuerte presión social
que muchas veces termina en una depresión.
Según
datos de la OMS, se calcula que considerando un período
de un año, un 5,8% de los hombres y un 9,5% de las
mujeres presentarán un episodio depresivo. Pero no
sólo influyen la carga hogareña y el trabajo
remunerado. Factores hormonales podrían contribuir
a esta elevada tasa. En particular, los cambios del ciclo
menstrual, el embarazo, el período de postparto, la
premenopausia y la menopausia. Se trata de un problema de
carácter mundial. Como señaló un estudio
realizado por el Instituto de Estudios Políticos-Sociológicos
Eurispes de Italia, nada menos que el 70 por ciento de las
mujeres de dicho país tiene depresión. En el
caso de las dueñas de casa [un 39,3 por ciento de
los pacientes] es posible detectar las causas principales
de este problema psicológico. La gran soledad y el
poco reconocimiento con que las mujeres viven el rol femenino
de esposa y madre tiene el consiguiente impacto negativo sobre
la autoestima de ellas. Asimismo, la presencia de distintos
elementos de frustración cotidiana, tales como la
rutina, el aislamiento, la carencia de intereses fuera del
seno familiar y la falta de dinero propio, al no tener un
empleo que les permita contribuir a la economía hogareña,
hacen el resto.
Mal de muchos
Pero no sólo se trata de las mujeres.
Nadie parece estar a salvo de los problemas de salud mental
y el principal de ellos es la depresión. Según
los cálculos de la Organización Mundial de
la Salud [OMS], 121 millones de personas la sufre en el mundo.
Nuestro país no se queda atrás: 955 mil chilenos
sufren de este trastorno del ánimo. Se trata de una
cifra más que reveladora si se toma en consideración
que equivale a la suma de las poblaciones de la Primera y
Segunda Región. Y el panorama futuro no parece muy
alentador. Los trastornos depresivos son ya la cuarta causa
más importante de morbilidad mundial y -de acuerdo
a proyecciones internacionales- se calcula que 70 millones
de personas que van a contraer depresión.
En esa misma
línea de proyección, los expertos en salud
mental sostiene que hacia el año 2025 se prevé que
esta patología figurará en el segundo puesto,
por detrás de la cardiopatía pero delante de
todas las demás enfermedades. Pero este cuadro parece
mejorar levemente cuando se piensa que entre el 60% y 70%
de las personas con depresión pueden recuperarse mediante
una combinación de medicamentos y psicoterapia, junto
a la mantención en el tiempo de dicha terapia.
Perdiendo
el miedo
Las terapias con antidepresivos son bastante recientes:
datan apenas del año 1956, cuando se constató que
una droga usada en el tratamiento de la tuberculosis elevaba
el estado de ánimo. Dos años más tarde
se demostró que la depresión se podía
tratar exitosamente con terapia farmacológica. En
este proceso hay una palabra clave: constancia. Está comprobado
que sólo un tratamiento completo puede brindar una
mejoría auténtica y duradera. Se sabe que con
un tratamiento incompleto, lo más probable es que
la depresión vuelva a su punto de inicio y de manera
más fuerte. El abandono de las terapias ha sido un
tema muy investigado en la última década por
las principales compañías médicas y
farmacéuticas. Fruto de estas indagaciones, en la
actualidad se ha logrado establecer científicamente
que una de las principales causas de abandono es la aversión
o prejuicio hacia los antidepresivos, ya sea porque al tomarlos
las personas se sienten estigmatizadas, o porque
los fármacos se demoran en mostrar su efecto positivo,
sin que los efectos colaterales, [como problemas para dormir
o disfunciones sexuales] se hagan esperar.
Los
tiempos han cambiado y los tratamientos farmacológicos
más modernos hoy tienen la ventaja de hacer sentir
rápidamente su efecto. A ello habría que añadir
el hecho que existen una nueva generación de antidepresivos
fáciles de ingerir y mucho más cómodos
para el usuario.
Dentro de estos aportes se encuentra el
reciente desarrollo y lanzamiento en el mercado nacional
de Promyrtil Sol Tab, del laboratorio Organon Holanda. Se
trata de un antidepresivo con sabor a naranja, que se toma
sin agua y que busca ser una herramienta eficaz para atacar
el nefasto abandono de la terapia.
Este nuevo avance cuenta,
además, con el apoyo de un sitio Web [www.depresion.cl]
cuyo principal objetivo apunta a satisfacer la gran necesidad
de información y educación sobre esta enfermedad,
llamada “el mal del tercer milenio”.
Fuente: Diario ElGong.cl
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