El Mercurio, 24 de Julio de 2003

Las mujeres en edad fértil son las que con mayor frecuencia presentan problemas emocionales y psíquicos como depresión y ansiedad.

CRISTIAN M. GONZÁLEZ S.

Algo está ocurriendo con las chilenas que lo están pasando mal anímicamente. Estudios nacionales y extranjeros muestran que los problemas de salud mental femeninos doblan los casos de los hombres y, lo que es peor, muchas de ellas no reciben tratamiento.

"Debemos aprovechar el período de vida fértil de la mujer, que es cuando recibe más atención de salud (a través de controles ginecológicos, por ejemplo) y que, además, es cuando existe una mayor predisposición a desarrollar problemas mentales", dice el doctor Enrique Jadresic, uno de los directores del Segundo Curso Internacional "Avances en psicopatología de la mujer", que ha organizado para mañana la Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía (Sonepsyn).

El evento, que cuenta con el auspicio de la Sociedad Chilena de Ginecología y Obstetricia y la Asociación Mundial de Psiquiatría, tiene como objetivo contribuir al mejor conocimiento del tema.

Multiplicidad de roles

Hay enfermedades exclusivas de la mujer, como el trastorno disfórico premenstrual (cuadro que se presenta durante la última semana del ciclo y que se manifiesta con tristeza, ansiedad, tensión, impaciencia, irritabilidad y llanto frecuente, lo que interfiere con las actividades cotidianas), la depresión y ansiedad en el embarazo, o los trastornos psicóticos y depresivos en el posparto.

"Otros cuadros tienen una expresión particular en la mujer, como la infertilidad, la esquizofrenia, la depresión, el trastorno bipolar, las disfunciones sexuales y los desórdenes de la conducta alimentaria", dice Eduardo Correa, vicepresidente de la Sonepsyn y director del curso.

Los problemas emocionales y psíquicos pueden afectar a las mujeres durante su vida, no obstante, la depresión es el principal trastorno de salud mental que las aqueja. "La mayor predisposición de la mujer a la depresión es un fenómeno que se da exclusivamente durante el período de su vida en que ella es fértil", dice el doctor Jadresic. De hecho, antes de la pubertad y después de la menopausia, la depresión tiene la misma frecuencia en ambos sexos.

Ya a los 15 años el riesgo de depresión se duplica en la mujer, y las hormonas cumplen un rol destacado. "No es casualidad que la mujer está más expuesta a deprimirse cuando sus niveles hormonales disminuyen o varían en forma significativa, por ejemplo en el período premenstrual, durante el postparto o después de la menopausia", dice Jadresic. Asimismo, a veces los trastornos anímicos femeninos se vinculan a un aumento de niveles hormonales, como ocurre en algunas depresiones asociadas al uso de anticonceptivos orales.

Asimismo, factores psicológicos y sociales, como la multiplicidad de roles, de demandas y expectativas durante este período, están detrás de esta situación.

"Los cambios de roles, en la medida que exigen desmedidamente en lo psíquico y físico al individuo, son un factor que favorece la enfermedad", dice Jadresic. Sin duda, un período transicional difícil para la mujer es la llegada del primer hijo (1 de cada 10 nuevas madres experimenta una depresión severa). "Tanto desde el punto de vista psicológico como biológico constituye un hito que, a veces, desestabiliza no sólo la salud materna sino también el funcionamiento y el bienestar familiar".

Algo similar sucede con el retorno al trabajo después de la maternidad, dada la diversidad de requerimientos que enfrenta la mujer: "Carece de las facilidades para solucionar apropiadamente problemas de orden práctico que se presentan y porque la culpa, a veces reforzada por su entorno, erosiona su autoestima", cuenta el médico.

Sin apoyo

En términos de relaciones de pareja, son aquellas que conviven las más perjudicadas. "Salvo en la población más joven, la convivencia en Chile no es una opción libre, sino que la única alternativa a un montón de problemas legales, sociales y económicos. Quienes viven así, se sienten más inseguras en todo orden de cosas", dice María Graciela Rojas, directora de la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Chile.

Más avanzada en edad, en el climaterio, no se observa un aumento de la depresión, pero sí de las patologías neurodegenerativas (como Alzheimer). No obstante, la transición perimenopáusica es otra época de alto riesgo, advierte el doctor Correa. "A los cambios hormonales se agregan pérdidas tales como el alejamiento de los hijos, la pérdida de la belleza física, de la posibilidad de concebir, la enfermedad y o muerte de padres, la viudez, la jubilación, etc. Factores que pueden favorecer la aparición de alteraciones del ánimo".

Desde un punto de vista cultural, "la mujer siempre está disponible para los otros, para saciar sus necesidades, para mediar entre los conflictos al interior de la familia, y eso la estresa mucho", precisa la doctora Rojas. Es decir, ella brinda apoyo, pero nadie la apoya.

De allí la importancia de facilitar el acceso a atención y ofrecer tratamiento (farmacológico y psicoterapéutico), ya que se sabe que estando bien ella, estará bien la familia. "Las mujeres deprimidas establecen peores vínculos con los hijos y éstos, a futuro, pueden tener menor resistencia frente a eventos vitales difíciles que pueden desencadenar problemas mentales", dice la doctora.

Bienestar integral

"Sin lugar a dudas, una buena salud mental es, en general, la antesala de una buena salud física", precisa el doctor Enrique Jadresic. Muchos de los síntomas físicos que llevan a las personas a consultar se deben en realidad a patologías psíquicas. "Síntomas como palpitaciones, sensación de falta de aire, mareos, temblor, opresión al pecho, pueden deberse a un trastorno de pánico o de ansiedad generalizada. A su vez, el dolor de espalda, la acentuación de jaquecas preexistentes, molestias gastrointestinales y la fatiga, a menudo se explican por cuadros depresivos no diagnosticados".

Asimismo, hoy se sabe que el estrés y la depresión influyen en una menor respuesta inmunológica, lo que eleva el riesgo de cáncer e infecciones. "El estrés crónico también tiene efectos deletéreos sobre funciones intelectuales, síntomas somáticos crónicos y, en general, sobre la calidad de vida", agrega el doctor Eduardo Correa.

Volver

Schering-Plough es ahora parte de MSD | MSD Chile | Condiciones de uso | mapa de sitio